PharusEl faro que te orienta Entrar
Inspirado en San Ignacio de Loyola

El combate espiritual,
un reto a la vez.

Elegir una virtud. Ponerle una regla clara. Revisarla cada noche. Repetir hasta que deje de ser esfuerzo y sea quien eres.

Empezar gratis Ver cómo funciona

Se instala en tu teléfono. Sin tienda de aplicaciones.

La idea

La fuerza de voluntad no basta. Un método, sí.

Todos luchamos contra algo: la comida, la ira, la pereza, las pantallas, la ansiedad. Y casi siempre lo intentamos igual — proponiéndonoslo en abstracto, hasta que se nos olvida.

Hace quinientos años San Ignacio enseñó otra cosa: contra un desorden concreto, un acto concreto en sentido contrario. Es el agere contra. Pharus toma ese método y lo convierte en algo que cabe en tu día.

Cómo funciona

Cuatro pasos, dos minutos al día

1

Cuéntale tu lucha

Escribe o háblale con tu voz, como se lo contarías a un amigo. Pharus escucha y encuentra la raíz, no solo el síntoma.

2

Recibe tu reto

Una virtud y una regla medible: “si pasa esto, entonces haré esto otro”. Y un camino de cuatro semanas para no improvisar.

3

Vive el día

Con la lectura del día, tus oraciones y, si quieres, tu jornada repartida en bloques de tiempo.

4

Cierra la noche

El examen de San Ignacio en cinco pasos: agradecer, pedir luz, repasar, pedir perdón y decidir el propósito de mañana.

Qué encontrarás dentro

Una app espiritual, no un contador de rachas

Retos con sustancia

Cada uno con su definición, cómo se cae en él, una lectura de la Biblia católica y la táctica del agere contra.

Examen ignaciano

Los cinco pasos clásicos, en un minuto. Registras si cumpliste y también cómo estuvo tu interior: consolación o desolación.

Te sostiene en los días malos

Si marcas desolación, la app no te deja abandonar el reto. “En desolación, no hagas mudanza”, decía San Ignacio.

Liturgia de cada día

El evangelio y las lecturas del día, el santo, y el tiempo litúrgico. Con retos propios de Cuaresma, Adviento y Pascua.

Oraciones y formación

Las oraciones de siempre —incluidas las ignacianas y las de combate espiritual— y cinco guías para aprender a orar y a leer la Biblia.

Tu progreso, sin culpa

Las estadísticas celebran lo avanzado, nunca restriegan lo fallado. Y te muestran patrones: qué días fallas y por qué.

“No el mucho saber harta y satisface el ánima, mas el sentir y gustar de las cosas internamente.”

San Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales

Para quién es

Para quien quiere avanzar de verdad

Para el que reza y quiere ser constante. Para el que lleva años proponiéndose lo mismo cada enero. Para el que arrastra una lucha concreta y no sabe por dónde empezar. Y para quien llega desde el trabajo o la productividad y termina descubriendo que el desorden de fuera casi siempre empieza dentro.

No hace falta saber de espiritualidad. Solo querer empezar.

Preguntas

Antes de entrar

¿Tengo que instalar algo?

No de una tienda. Abres Pharus en el navegador de tu teléfono y la añades a la pantalla de inicio: queda con su ícono, a pantalla completa y con recordatorio nocturno, como cualquier otra app.

¿Hay que ser católico?

No. Pharus está abierto a cualquiera que quiera crecer, y si vienes de otra tradición cristiana vas a encontrar mucho terreno común: la Escritura, la oración y la lucha por la virtud nos son compartidas.

Dicho sin letra pequeña: la app nace de la espiritualidad católica, y eso se nota en la liturgia del día y en algunas oraciones. Nada de eso es obligatorio — el método de los retos funciona igual, y tú eliges qué parte usar.

¿Qué pasa con lo que le cuento?

Tus retos, tus notas y tu examen son tuyos y solo tuyos. Desde tu perfil puedes ver qué se guarda y borrar todos tus datos cuando quieras.

¿Esto sustituye a un director espiritual?

No, y no lo pretende. Pharus acompaña el día a día; el discernimiento hondo se hace con una persona. Si algo pesa demasiado, la app misma te animará a buscar a tu sacerdote o a un profesional.

¿En qué idiomas está?

Español, inglés, portugués e italiano.

Empieza esta noche

Un reto, una regla, un minuto antes de dormir. El faro no te mueve: te muestra si vas rumbo a puerto.

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